Un aire helado refresca mi alma.
El frío de la noche repica en mi corazón
inhalando la soledad que desprende el río
a su paso por el reflejo de mis recuerdos futuros.
Exhalo lentamente mi tristeza
mientras mi mirada se pierde
en la oscuridad de la noche sombría
soñando con un futuro vacío.
La respiración decrece suavemente
hasta que los llantos de mis latidos
invaden el silencio atronador
de un alma que lanza gritos mudos de dolor.
Ya el frío forma parte de mi ser.
Casi no respiro y me uno a la noche.
El murmullo del río acompaña mi melancólica melodía
ausente de dolor y sensaciones.
El vacío llena mi corazón y mi alma
mostrando un ser vacío ya de sentimientos
y mostrando una coraza sólida ante el dolor de la vida.
Pienso en el futuro y veo soledad y tristeza,
me preparo para la noche eterna
y el sufrimiento de carecer de calor ajeno.
El frío deja de doler cuando estás ya frío.
Sólo soy un niño, pero siento el recuerdo del futuro
oscuro, gélido, pero duro ante el dolor.
El amor saldrá de mi alma para cederlo a los demás,
el que no espera no sufre, aunque no sonría.
Mi río oscuro y armonioso,
mi alma te recorre navegando por tus frías aguas
y el olor de la noche me acompaña
para guardar los sueños ajenos.
El frío de la noche repica en mi corazón
inhalando la soledad que desprende el río
a su paso por el reflejo de mis recuerdos futuros.
Exhalo lentamente mi tristeza
mientras mi mirada se pierde
en la oscuridad de la noche sombría
soñando con un futuro vacío.
La respiración decrece suavemente
hasta que los llantos de mis latidos
invaden el silencio atronador
de un alma que lanza gritos mudos de dolor.
Ya el frío forma parte de mi ser.
Casi no respiro y me uno a la noche.
El murmullo del río acompaña mi melancólica melodía
ausente de dolor y sensaciones.
El vacío llena mi corazón y mi alma
mostrando un ser vacío ya de sentimientos
y mostrando una coraza sólida ante el dolor de la vida.
Pienso en el futuro y veo soledad y tristeza,
me preparo para la noche eterna
y el sufrimiento de carecer de calor ajeno.
El frío deja de doler cuando estás ya frío.
Sólo soy un niño, pero siento el recuerdo del futuro
oscuro, gélido, pero duro ante el dolor.
El amor saldrá de mi alma para cederlo a los demás,
el que no espera no sufre, aunque no sonría.
Mi río oscuro y armonioso,
mi alma te recorre navegando por tus frías aguas
y el olor de la noche me acompaña
para guardar los sueños ajenos.



















